El Peruano y Su Ballet.

Me hice hincha de Boca Juniors cuando era un junior, 6 años y me volvía loco viendo al “Loco” Gatti, arquero de ese equipo boquense que no le ganaba a nadie. En canal 7 pasaban los partidos de la liga Argentina y los viernes llegaba a Lima la revista “El Gráfico” que todos los lunes invadía Buenos Aires. Cada viernes durante toda la primaria, apenas sonaba el timbre de final del día, corría a la calle Miguel Dasso a conseguir este valioso tesoro.

La figura de Hugo Orlando Gatti, era pura inspiración para mi, un infantil arquero del Lima Cricket de Magdalena. Vestía como el, usaba vincha como el y trataba de imitar ese estilo arriesgado y atrevido de tapar. Salidas hasta más de la mitad de cancha, tiros libres, muchos pies, jugar al límite, era lo que el niño le copiaba al loco.

Crecí siempre siguiendo a Boca, disfruté mucho del campeonato del 92, siempre por “El Gráfico” y lo que se podía ver en la televisión. Cambié al loco por el “Mono” Montoya, pero los colores azul y oro no los cambiaba por nada. Llegó la era Bianchi y el Boca campeón del mundo dos veces seguidas.

Pude ir a Buenos Aires y conocer la Bombonera, me enamoré profundamente del juego de Román Riquelme (ídolo máximo), cante, grité y me emocioné como pocas veces en esa final del 2007 vs Gremio, fui a la cancha con Gonzalo Ferrand, hice unos trucos en el medio tiempo y regresamos al hotel caminando bajo la lluvia, abrazados cantando.

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Hace pocos años Boca se jugaba el clásico contra un River que se iba a la B, podía ser el último clásico con River en primera división. Yo estaba en Argentina haciendo un show en el teatro La Plaza de Avenida Corrientes y tenía que ir al estadio. Coordiné con unos revendedores de entradas y conseguí dos, llamé a mi querido amigo Martin Vercellini y lo invité a la cancha. Le mentí, le dije que tenía dos plateas, pero en realidad tenía dos populares. Si le hubiera dicho la verdad, Marto no me acompañaba.

Fuimos a la Bombonera y mientras comíamos el choripán previo, le confesé a mi amigo el lugar de nuestras entradas.   Pálido el, emocionado yo, fuimos hacia esa tribuna donde la “12” hace al estadio temblar. Nos cruzamos con unos de River, la policía nos empujó, golpeó y finalmente llegamos.

Marto me dice: “che mashic, quedemonós por acá atrás, al medio es un quilombo”. Yo sin contestar nada y haciéndome campo entre la gente, llegué al medio, al corazón de la barra, el me seguía muy de cerca, pero atrás mío.      Con un pañuelo amarillo en la cabeza y totalmente adaptado al lugar, cantaba y vivía la previa al clásico más emocionante del mundo.

De pronto se me acerca un tipo muy gordo y muy grande, colorado, tatuajes en los brazos y cara de pocos amigos.

-¿Y tu?

-Y yo, quiero ver el partido.

-¿Eres Colombiano?

-Peruano.

-¿Peruano, que haces acá?

-Ya te dije, quiero ver el clásico. Vengo desde Perú a ver este partido.

La situación se ponía tensa, los de la barra habían detectado un extraño en el medio de su tribuna, Marto atrás casi tapándose la cara, el gordo este que me increpaba y de pronto todo se aclaró. Me acordé que soy mago y utilicé el arte del engaño. Inventé una falsa identidad que me blindaría.

-Mira, no solo soy Peruano, soy hincha de Boca y toda mi familia lo es. Soy el sobrino de Julio Melendez, el es hermano de mi madre

-¿Julio, el negro?

-Si, Julio, mi tío el negro.

-No te puedo creer, me estás cargando.

El gordo volteó y empezó a gritar, “el sobrino del negro, el sobrino del negro”. Fui aceptado con honores en el medio de esa barra, disfruté del partido al costado del gordo, grité, salté, canté y me fui con la promesa de regresar. Le juré que llegando a Lima, le contaría a mi tío que estuve en el medio de esa tribuna, que en el 69 y 70 cuando el era el capitán, cantaba sin parar “…y ya lo ve, y ya lo ve, es el Peruano y su ballet…”

Lectura Para Magos, Truqueros y Otros Bichos.

“Dos clases de cosas hay en un autor: lo que se puede imitar de ellos, y esto constituye su influencia; y lo que no se puede imitar de ellos, y esto constituye su valor. Lo que es imitable en ellos los difunde y amenaza su existencia. La otra parte los preserva. Por lo primero son importantes, y son únicos por lo segundo”

Paul Valery.

Con este texto que me pasó mi amigo, el genial Juanjo Salce, cerré en mi cabeza un tema que me generó muchas discusiones con colegas, magos, humoristas, músicos y más. El tema de la copia, del plagio, del vil pirateo, es todo un capítulo (y bien grande) en la historia de la magia y de las artes.

Es desde el principio de los tiempos una parte esencial de la magia pues implica “el secreto”. Antiguamente y antes que aparezcan los medios masivos de comunicación, lo más importante en la magia era justamente el “como se hace”.             Se sabe de magos que estudiaban por años a sus colegas para saber sus sistemas. Esta rivalidad se llevó al cine en una película muy conocida “El gran Truco” http://www.youtube.com/watch?v=alZigod0OJw

Al pasar los años se perdió un poco el secreto, esto debido a la masificación del arte de la magia y a su posterior conversión a lo que considero es hoy, un entretenimiento.

En los años 80’s y 90’s cuando la tendencia eran los “Big Shows” con muchas ilusiones y animales salvajes, ya existían los imitadores de los magos renombrados. A Lima llegaron por ejemplo “Los Ferchos Brothers” quienes hacían un show muy parecido (por no decir igual) al de Siegfried & Roy. Era tan parecidos, que para promover el show en nuestra ciudad se usaron imágenes de los Simpsons, en donde hablaban de los famosos magos de Las Vegas y el público Peruano pensó que se trataba de ellos.

Ya en la década pasada con la expansión de la internet, el secreto quedó en el olvido, bastaba con navegar un rato y podías encontrarle el “como se hace” a casi cualquier truco y/o rutina mágica en el mundo. Incluso un mago llamado Valentino, con el sobrenombre de “El mago Enmascarado” lanzó un programa de televisión en donde revelaba muchos secretos. Es ahí en donde la magia cambió y se convirtió en lo que es hoy a nivel mundial y que a muchos de mis colegas, les cuesta tanto entender. A partir de la perdida del secreto, dejó de ser tan importante el truco y pasó a tener más relevancia el mago.

A mi entender es lo mejor que pudo pasar, es por eso que hoy tenemos excelentes propuestas y tan diferentes unas de otras, haciendo casi lo mismo, pero presentado de maneras diametralmente distintas. Es así como los grandes magos de estos últimos años son aquellos que le dan mucho énfasis a la presentación, como Penn & Teller, Juan Tamariz (un adelantado a los tiempos de hoy), Radagast, Barry & Stuart, entre otros. Es el mago de hoy un performer, un entretenedor, un artista que buscará la manera más adecuada de engañarte y sorprenderte, ya no solo valiéndose del truco en si.             Es muy probable que saliendo del show, el público busque en Google tu truco y lo descubra en menos de 5 minutos.

Lo que recordará la gente que asiste a un espectáculo de magia, es la emoción que sintió, las risas que regaló y como ese artista lo supo llevar por un viaje mágico durante un rato. El truco pasó a ser la herramienta del mago, que hoy solo con eso sería un pobre estafador. Es por esto que considero inútil la discusión acerca del plagio en la magia, todos copiamos o si quieren ponerlo más bonito “nos inspiramos”.

Finalmente para el público el truco de la carta es siempre el mismo en cuanto a su efecto, pero si hablamos de contenido, de propuesta, pueden haber millones de trucos diferentes en uno solo.

Sin embargo, considero que es un descaro, mirar a un mago hacer algo en escena y tratar de copiarlo exactamente igual en movimientos, vestuario, texto, música, efecto, puesta en escena. El problema en este caso, ya no pasa por una copia, inspiración o plagio, eso directamente es un robo. Felizmente son muy pocas las veces que esto se logra con éxito, pues como dice el gran Paul Valery, hay cosas inimitables.

Hoy con 19 años en este negocio y siendo un confeso copión, pues empecé así, mirando y copiando al gran Khalid, recomiendo a los magos buscar sus propias maneras, con trucos propios o ajenos, pero con un sello, un estilo y una propuesta propia. Por mi parte en este momento de mi carrera que ya tengo bastantes rutinas propias, textos por montones y un estilo muy marcado, copien lo que quieran, para mi siempre es un halago.

Para cerrar, les dejo esta frase  del artista plástico y profesor Daniel Castro-Cordano. “ALL WAYS WILL ALWAYS BE OLD WAYS” (todas las maneras serán siempre las viejas maneras)

ENSAYO.

El problema que tengo con el ensayo es el mismo que tuve en el colegio con el estudio.

Nunca tuve cuadernos, jamás estudié para un examen y en los trabajos grupales, siempre exponía a cambio de que otros hagan el “tipeo”. En la universidad se prolongó esta costumbre y el exilio fue el obvio final de esa aventura.

El tema este, que no me gusta ensayar, es el mismo que hacia que cuando futbolista no me gustara entrenar.                     Decía el gran Samuel Eugenio , capo entrenador de menores que me tuvo en ese mágico equipo que era la “U” categoría 77 . “Plomito tapa mejor si no entrena”.                                                                                                                                               Solo sin entrenar y de ser posible un poco lesionado podía salir lo mejor de mi. Sentía que en las prácticas agotaba mis trucos, ponía mis recursos e improvisaciones en el entrenamiento y llegaba al partido de verdad, totalmente cansado y sin inspiración.

El asunto de simular una realidad que no va a ser realidad hasta que sea realidad, me genera un conflicto interno de la puta madre. Estoy seguro de ser un excelente creativo, las ideas me llegan, pero así también estoy muy seguro de ser un pésimo ejecutante, si hablamos de cantidades de ideas ejecutadas.

No puedo, es muy difícil . En mi cabeza funciona así:

Se me ocurre la idea y me emociono con ella, le doy la vuelta , la pienso, la pienso, la imagino, la proyecto, escribo mentalmente el guión que garantizara la respuesta excelente del público y hasta puede ser que en una hoja plasme ese “speach”. Luego empieza el problema, viene lo difícil, lo tedioso, lo imposible hasta el momento. Entro a mi estudio me paro frente a los anaqueles, saco los elementos necesarios y los pongo en la mesa de ensayo (no se porque tengo una mesa de ensayo). Es ahí donde siento un temblor en el cuerpo, seguido de una voz en mi interior que me dice: “¿Que estas haciendo?”. Me desespero y dejo las cosas, me siento, volteo a la computadora y escribo alguna estupidez sin sentido ni relación con el tema. Luego me calmo y vuelve esa voz: “ Ensaya, se profesional, toma las cosas, cálmate y practica esta nueva rutina”. Doy la vuelta, me acerco otra vez a la mesa. Cuando creo que voy a ser el chico bueno del la magia, dejo todo, lo mando al carajo y me voy .

Mientras salgo del estudio recibo una llamada. Necesitan un show, escucho, propongo, presupuesto rápidamente y acepto. Lo que vendrá a los pocos días y en ese show será la nueva y nunca terminada rutina de magia que generará aplausos risas o tal vez un incómodo silencio.

Lo siento, trato, pero no puedo, soy un mago prisionero de este espíritu aventurero, un conchudo performer que prefiere seguir confiando en su talento. Un tipo que necesita esa adrenalina de tener algo que no esté tan establecido.

Un Truquero Improvisado.

El Gran Radagast, Las Convenciones y El Gringo Borracho.

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Odio las convenciones de magia, tanto como a la caigua rellena.

Pocas cosas son tan estúpidamente insoportables, pero a la vez necesarias, si es que te dedicas a este oficio de mentir profesionalmente. Lo que hago es escoger meticulosamente a cuales ir y a cuales no, además tengo toda una rutina, para que esos 3 o 4 días rodeado de insoportables colegas no sean tan tediosos.

Una convención de magia es lo más parecido a una convención de gente con el miembro viril sumamente pequeño, pero que por 3 o 4 días luchará por demostrar que lo tiene más grande que su colega. Así tendrás que escuchar a una serie de sub-normales tratando de convencerte a ti (que ya eres bastante sub-normal), de sus “poderes mágicos”.

En Lima entre los años 2007 y 2009, se hicieron algunas convenciones medianas muy interesantes, a pesar de ser de magia. En alguna de ellas, no logro acordarme en cual, se presentó un mago gringo de los bravos de Las Vegas. Casino Atlantic City, sala llena, mucha expectativa y yo sentado solo en la última fila.

El genial presentador de la conferencia, con voz pomposa e impostada presenta:                                                            “Desde Las Vegas Nevada, directamente para todos ustedes, el único, el extraordinario…”

Sale el gringo a escena, se sienta, se prenden los monitores y la borrachera que tenía, era evidente. El desconcierto era general, se escuchaban voces y risas. Entre el “jelou, houla perruu”, el evidente estado etílico y los esfuerzos por barajar las cartas, la cosa era insoportable.

El primer truco salió mal, pidió disculpas, intentó hacerlo de nuevo y falló, en ese momento decidí salir. Al llegar al pasillo me encuentro al mago Argentino Radagast, este si es un genio de los que hay pocos. No lo conocía, pero me acerqué y hablamos:

-¿Qué tal che? Soy Plomo de Perú.

-Si se quien eres chavón. ¿Cómo estás?

-Bien, pero aburridísimo el gringo y está ebrio.

-Si, muy malo.

-Me aburrí después del segundo intento de su rutina.

-Yo me aburrí un poco antes de que lo presenten.

Un genio Radagast, ahí confirmé que no estaba equivocado al tenerlo como referente. Nos quedamos conversando y luego fuimos a tomar un café. Hablamos por horas de cualquier cosa menos de magia, nos hicimos amigos y nos contamos muchos chistes. Años después hicimos una dupla llamada “Pisando Fuerte”, nos hemos presentamos en varios teatros y eventos de diferentes ciudades .

Es uno de mis principales consejeros y además es el representante de Casa Májika en Argentina. Soy el padrino Peruano de su pequeña hija Bianca y el de mi perra Baraja. Entre las horribles convenciones y la borrachera del gringo, conocí a uno de mis mejores amigos.

Es así como la magia sucede.

Ceviche Por Truco.

Mi pubertad y adolescencia estuvieron marcadas por el barrio. Los cruces de Batallón Callao y Melchor Malo en Surco marcaban la esquina en donde todos los sueños se podían hacer realidad.

Pichangas a toda hora, policías y ladrones, bata, Perú fútbol, escondidas, fiestas, carnavales, la rampa de skate, broncas contra otros barrios cercanos y aprender el que considero el valor máximo, la amistad.

Ahí entre todo el movimiento, conocí a Gonzalo Ferrand, tremendo personaje. Compinche de mil aventuras y escudero de varias conquistas. Amigo como pocos, corazón de oro y lealtad a toda prueba. Siempre una sonrisa para regalar y una capacidad increíble para encontrarle lo bueno a cada situación.

Verano de 1996 y mi viejo tenía la concesión del restaurante de la playa Totoritas. Yo que era un estudiante de primer ciclo de USIL, en la carrera de Administración Hotelera, tenía que hacerme cargo del local, para seguir así los pasos de mi padre. Pedí poder llevar a alguien y es así como contraté a Gonzalo de cajero.

Partimos al sur, yo cevichero y administrador, el cajero y encargado de almacén. La semana se hacía larga y el fin de semana era demasiado intenso. Un martes Gonzalo saca una baraja de cartas y me dice “mi vieja está saliendo con un gringo que es mago, te hago unos trucos”.

Sacó las cartas, barajó y me hizo los que serían los primeros trucos de mi repertorio.

-¿Cómo carajo hiciste eso?

-Es magia.

-Que magia huevón, es un truco, enséñame.

-Te los cambio por un ceviche.

-Te invito 10 ceviches si quieres.

-No, yo te enseño los trucos y tu enséñame a hacer un ceviche.

Los trucos aprendidos generaron plata inmediatamente. Me di cuenta que tenía una increíble y nunca descubierta habilidad para las cartas, conocí el poker y esa aventura de 3 meses empezó a tener mucho más sentido. Ese verano y el invierno que le siguió, ganamos mucha plata con pequeñas trampas al poker y algunos trucos que yo había convertido en apuestas.

Hoy 19 años después y con una historia increíble que contar, soy sin quererlo un entretenedor metido en la magia, un mago sin capa, sin varita y sin conejo. Dejé la estafa, pero no la mentira, encontré el truco que me acercó a la magia. Hice a la fecha miles shows, viaje con mi baraja, fundé Casa Májika y si quieren saber como le fue a mi amigo, “googleen” su nombre.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.