Sonora.

Año 1989, colegio Maria Reina, curso de Lenguaje que dictaba el viejo profesor Washington. En otra oportunidad escribiré un relato solo de ese viejo canoso, pintoresco y mañoso. Hoy de amistad, fútbol, magia.

En esa clase nos pidieron escribir un sueño, las playas, loterías, juguetes y otras incipientes fantasías corrían en los cuadernos de mis amigos.
Yo solo tenía en la cabeza a la hermosa niña de 6to grado que me tenía hipnotizado y a la pelota de fútbol. Intenté escribir algo sobre ella, pero el despertar sexual que se presenta en esa delgada línea entre pubertad y adolescencia me convenció de que no era tan buena idea. La pelota sería el tema y empezó a rodar.

Unos días antes, en uno de los primeros recreos de secundaria y después de habernos matado jugando los de Alianza contra los de la U (partidos de 30 contra 30) decidimos ordenar el tema. Se armaron 5 equipos al “yan ken po” y en una elección muy poco equitativa que incluyó tal vez mis primeros trucos de magia (engaños) terminamos formando un verdadero “dream team”. Con Hugo Palomino y Mauricio Quiñones decidimos ponerle de nombre “El Toque Del Sabor”, está clarísimo que el nombre representaba mucho más a Huguito que a nosotros dos, pero así quedó.
Por esos días El Toque la rompía en los recreos y campeonatos ínter colleras, además ya jugábamos juntos en Adecore, representando al colegio con camisetas turquesas.

Regreso al salón de lenguaje, al sueño que escribiría y marcaría para siempre mi vida, pues me enseñaría una de las premisas bajo las cuales vivo actualmente. No tengo mucha memoria del contenido y detalles que entregaría como tarea ese día, pero la idea y frase central era “que el fulbito se vuelva profesional, seamos campeones nacionales y juguemos la Copa Libertadores”.
Días después mi amigo y compañero de mil canchas, el buen Hugo me contó que también había escrito algo parecido. Su sueño era el mismo, tengo fresco el momento en que me contó eso y me gusta pensar que gran parte de esa dupla que hicimos en el colegio, los juveniles de la “U” y otros equipos, estaba basada en esa conexión.

Año 2004, Quito, Ecuador, terminó el primer partido de La Sonora como representante Peruano en la Copa Merconorte de Futsal FIFA. Con el tiempo el nombre de nuestro equipo cambió y en 1996 se convirtió en el que hasta hoy nos acompaña. Le habíamos volteado 5 a 4 el partido al equipo local, en la altura de Quito. Entramos al camarín y me abrazo con Eloy Navarro (también de mi colegio) y con Hugo, nos sacamos los polos y empezamos a cantar el himno Nacional, no podía dejar de llorar. Conseguí un teléfono y llamé a mi viejo. “Ganamos Pa, ganamos carajo, ganamos csm, los sueños se hacen realidad”
No escuché lo que mi viejo me contestó, miré a mis amigos y seguí festejando, cantamos y gritamos.

Ese día entendí que los sueños se cumplen, que por más absurdo que suene, puede ser realidad, que hay que seguir adelante, que si podía seguir siendo mago y vivir de esto. Este año son 20 años en esto y siempre que estoy por salir al escenario grito para adentro ¡VAMOS SONORA! Para mi son las palabras mágicas que sostienen todo.

 

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